reciclaje

Las mujeres de Minyore

El periodista Ruud Elmendorp, afincado en Kenia, ha elaborado este reportaje sobre las mujeres de Minyore, que viven en un vertedero cerca de Nakuru (Kenia) y crean artesanía a partir de desechos plásticos:

“‘Vengo aquí cada mañana para recoger plástico de la basura’. Lucy Wambui tiene 50 años; con ayuda de un palo, escarba en la basura del Vertedero Gioto, en Nakuru (Kenia central). Son las primeras horas de la mañana y el hedor de la basura es ya insoportable. Lucy permanece aquí con otras 30 mujeres que conforman el Grupo de las Mujeres de Minyore. Este grupo se mantiene vendiendo obras de arte elaboradas con desechos. ‘Vivir aquí no es saludable, pero no tenemos otro sitio a donde ir'”.

En kikuyu, el idioma local, ‘Gioto’ significa basura. El vertedero está situado a una milla de distancia del pueblo industrial de Nakuru, la cuarta ciudad en importancia de Kenia. Los ecos de la niebla matinal y el humo de las hogueras se mezclan sobre la basura que resiste a los pies de las Menengai Hills. Las mujeres de Minyore vadean los desperdicios, buscando bolsas de polietileno y lastas de refresco. Su nombre procede de la palabra kikuyu para “bolsa de plástico”. La mayoría de las mujeres terminan aquí, después de que sus maridos las hayan dejado por las drogas o el alcohol, o hayan muerto a causa del sida.

Las señoras recogen bolsas de plástico para hacer cestas y otros objetos artesanales que ponen a la venta. Lucy Wambui se encuentra entre ellas, sosteniendo una docena de bolsas. Azules, negras o estampadas en los colores baratos de un supermercado local. ‘No nos gusta trabajar aquí’, dice. ‘Pero no tenemos estudios ni trabajo. Por eso venimos’.

 ‘Cuando llegué, me puse a pensar qué trabajo podría hacer’, dice. ‘Así que me uní a las mujeres que tejían cestas y hacían abalorios a partir del plástico’.

En el exterior de la casa, un grupo de mujeres se sienta en lo alto de la colina para tejer. Lucy coge algunas tiras de plástico y las une. ‘Estas cestas son muy populares’, dice mientras sigue tejiendo. ‘Las madres las utilizan para ir al mercado o, los domingos, para llevar la biblia a la iglesia. No hay lugar al que no puedas llevarlas’.  Fabrican productos variados, como cestas, monederos, bolsos de mujer y brazaletes. Los ofrecen en el vertedero durante ciertos días a la semana. ‘Lo mejor es vender a los turistas, porque puedes conseguir más ganancias’, admite Lucy. Muestra una tienda improvisada cerca de su casa. Un grupo de turistas con unas piernas blancas que sobresalen sin vergüenza de sus pantalones cortos, están admirando los productos. La mayoría de ellos son enviados por iglesias y agencias de turismo. ‘Vienen cada miércoles y eso es bueno para nosotras’, dice.  Si tiene suerte, puede conseguir 20 euros al día. ‘Cuando no hay turistas, puede ser mucho menos’.

(sigue leyendo…)

Este grupo de mujeres autosuficientes puede ser uno más de los muchos que hay ahí fuera, luchando por sobrevivir y ganar dinero con los residuos urbanos. Y mientras las diferentes fracciones de residuos sugieren la introducción de un sistema de pirólisis o algún otro concepto para el manejo de estos residuos, es más que notable cómo estas mujeres han conseguido crear un negocio donde otros sólo ven basura. “Basura = comida”? Sí.

Publicado por JKE en
http://www.afrigadget.com/2012/05/20/the-women-of-minyore/

Juguete por “control remoto”

Los coches en su versión reducida son tan populares entre los niños cameruneses como entre los de cualquier otro lugar. Los artesanos adultos de todo el continente emplean materiales como alambre, abalorios y latas recicladas para crear bicicletas, camiones y aviones, muchos de los cuales superan la condición de juguetes infantiles para asemejarse más a piezas de arte. Algunas de esas creaciones se producen para clientes corporativos y compradores internacionales.

No menos ingeniosos y fascinantes son los juguetes creados por y para los propios niños, a menudo con los materiales y herramientas más simples. Sirvan de ejemplo los tractores de juguete (Kenia) y los todoterrenos (Uganda), hechos con botellas de plástico recicladas.

Kart de juguete con materiales reciclados

Colegiales en Buea, CamerúnOtro detalle del coche

En Camerún, se ha hecho muy popular un juguete fabricado por los niños, el coche “por control remoto” o ATV. Suelen fabricarse con chanclas viejas, latas de sardinas, bambú o palma, cables, goma y cordeles. Existe una variación que incorpora una columna de dirección a modo de timón y un volante, que fue comentado por Steve en el noroeste del país.

No es difícil ver a niños cameruneses conduciendo coches como éste (lo difícil a veces es conseguir hacerles una foto). Una gran ventaja de este diseño es su habilidad para manejarse en terreno no asfaltado cuando se maneja a gran velocidad. El armazón de bambú, las gruesas llantas y los cierres de goma absorben el impacto de los baches como un Toyota 4WD. El orgulloso constructor de este vehículo todoterreno se paró lo suficiente para enseñarme su creación.

Publicado por Bill Zimmerman en
http://www.afrigadget.com/2011/01/18/remote-controlled-toy-atv/

Los sueños pueden hacerse realidad: la milagrosa historia de Jane

Si tu sueño fuera convertirte en médico y acabaras sin ninguna formación y viviendo en un barrio de chabolas, ¿tirarías la toalla? Algunos de nosotros lo haríamos, pero no Jane Ngoiri. Jane soñaba con convertirse en cirujano, pero era demasiado pobre para permitirse terminar el colegio o ir al instituto. Sin embargo, hoy Jane es una reina mitumba del barrio de chabolas de Mathare Valley. Mitumba es la actividad económica en la que se vende ropa de segunda mano que llega a Kenia desde regiones europeas y americanas de forma masiva.

Comercio mitumba en Mathare Valley

Originalmente, el término “mitumba” se refería a la ropa usada, pero hoy en día incluye de todo, ropa, zapatos, bolsos e incluso utensilios de cocina. Han surgido enormes mercados en Nairobi, donde los comerciantes seleccionan y compran objetos que llegan en primer lugar y los venden en tenderetes callejeros. Es fácil suponer que la actividad mitumba genera cientos de empleos para el sector juakali, pero todo el mundo se dedica a ello y la competencia es intensa, por lo que los precios y los beneficios son bajos. Jane en cambio ha localizado un nicho único. A diferencia de la mayoría de los operarios mitumba, que simplemente se dedican a vender ropa de segunda mano, Jane proporciona un valor añadido apartando la ropa y reconvirtiéndola en el tipo de vestuario que los kenianos buscan para sus hijos, especialmente para las niñas.

Su especialidad son los vestidos de niña con volantes y encajes para ocasiones especiales, y ropa de domingo. No encontraréis nada parecido en el mercado mitumba (los niños occidentales no llevan este tipo de ropa). Jane compra vestidos de novia usados por 500 Ksh [4,74 €] y de cada uno de ellos es capaz de sacar tres vestidos de niña y venderlos por 1.500 Ksh cada uno [14,22 €].

Le lleva sólo 45 minutos coser un vestido y puede vender alrededor de 40 al mes, obteniendo un sustancioso beneficio que le ha permitido escapar de la pobreza.

Puede que Jane no sea como el protagonista de Slumb Dog Millionaire, pero su historia de cómo salió de la vida de las chabolas es humillante [sic]. Fui a verla a su casa (es propietaria de una casa naranja y verde gracias a un programa de desarrollo de viviendas de protección oficial a las afueras de la ciudad). Tiene agua corriente, sala de estar, una gran cocina con cocina de gas, un baño dentro de casa y luz natural.

Visité su primera casa en el barrio de chabolas. Es duro imaginar cómo puede vivir cualquier persona en una habitación de menos de 2×2 metros con sólo una cama. El suelo de arcilla estaba cubierto con una estera de plástico, pero el agua se filtraba a través del suelo encharcado.

Quizás por fuera era desagradable, pero dentro la habitación de acero corrugado era muy confortable y estaba cuidadosamente arreglada. En la cama se sentaba la nueva inquilina, una mujer de 34 años llamada Catherine con sus dos hijas, Cynthia (17) y Samantha (3). Su hijo de 12 años había salido. A la derecha estaba la habitación de otra persona, y a la izquierda un antro de changaa (changaa es un brebaje alcohólico que se destila ilegalmente). Detrás de ella había tres habitaciones más.

La habitación medía menos de 2×2 metros. ¡Una celda! Todo estaba rezumante y lodoso, pero el olor infame a aguas residuales y verduras podridas y las feas construcciones no eran tan agresivas como el ruido. Parecía como si todo el mundo en Mathare estuviera compitiendo por hacer el mayor ruido posible, todas las habitaciones tenían una radio encendida a todo volumen, y los antros donde se bebía changaa casi superaba en número a las habitaciones destinadas a viviendas. Los borrachos (todos hombres) invadían la calle, molestándonos cada pocos minutos, pero la gente simplemente los ignoraba mientras trastabillaban colina abajo. Los niños, algunos sin zapatos, corrían de acá para allá y jugaban en el barro, junto a las alcantarillas abiertas y abriéndose paso entre la basura. Al ver de dónde venía Jane, entendí por qué no puede parar de sonreír.

Sus tres hijos ya no están rodeados de basura, ruido, locales de changaa y borrachos. Juegan fuera sin peligro, tienen higiene y confort, y van a una escuela cercana a su casa. La familia come bien, ya que cultiva sus propias verduras en un huerto. Y Jane ya no es una más de los millones de habitantes de chabolas de Mathare, en Kaputei, sino un respetado miembro de una comunidad en crecimiento.

La vida de Jane no es tacaña en milagros. Como todo el mundo en Mathare, vivía en una chabola porque no tenía otra opción. Cuando su marido tomó una segunda esposa, muchos años atrás, Jane le dejó y se dirigió a la ciudad, cargando cuatro niños, incluido un bebé. Creyó que podría conseguir un trabajo, pero al igual que la mayor parte de las mujeres analfabetas, su única forma de sobrevivir en una de las barriadas de chabolas más hostiles de Nairobi era con su cuerpo. Así sobrevivió durante muchos años, haciendo lo que ella llama un “trabajo sucio”, viviendo precariamente en la sucia, ruidosa, congestionada miseria de Mathare Valley, con todos sus hijos hacinados en una habitación.

Jane es el rostro visible del éxito de los microcréditos: la sacaron de la pobreza y dice que han salvado su vida. Obtuvo formación y un crédito de Jamiibora, uno de los mayores bancos de microcréditos de Kenia. Tras pagar el primero pidió otro, y después un tercero. Esto hizo que la eligieran para participar en un plan de viviendas de protección oficial, pero primero tuvo que conseguir el 10% del valor de su casa, 35.000 Ksh [332,5 €]. Con sus primeros créditos había comprado una máquina de coser manual, con la que hizo vestidos y bisutería de cuentas para un mercado internacional. Parece fácil, pero dice que fue muy duro conseguir el dinero. Hubo muchos obstáculos en el camino, y muchas veces estuvo a punto de abandonar su sueño. Quizás lo más duro fue la crisis electoral que golpeó a principios de 2008, cuando los saqueadores asaltaron los barrios de chabolas y se llevaron todo lo que tenía. Sin la máquina de coser, perdió su medio para ganarse la vida.

Así que Jamiibora le hizo un préstamo de emergencia que la ayudó a ponerse de nuevo en pie. Sentada en su casa de dos habitaciones en Kaputei, Jane está radiante, es difícil no creer su historia. Pero hay más. No me hubiera dejado marchar sin contarme toda la historia. Al dejar atrás su anterior vida, Jane decidió hacerse la prueba del VIH. El positivo no fue una sorpresa. Tenía buena salud y volvió a pedirle ayuda a Dios… necesita vivir lo suficiente para pagar su crédito a 20 años. Prometió ayudar a otras mujeres de las chabolas dándoles lecciones gratis de costura, después de todo ella tampoco pagó nunca por sus clases. Jane ha sido maestra de tres mujeres, incluyendo a Catherine.

¿Os ha inspirado? Una pregunta, ¿adivináis por qué pintó Jane su casa de naranja y verde?

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/04/06/dreams-can-come-true-janes-miraculous-mitumba-story/

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Bicicletas adaptadas en Kenia: ¡100% Afrigadget!

Mi buen amigo Jagi Gakunju, que dirige el club keniano de ciclistas ecológicos Uvumbuzi club, me ha hablado de este proyecto que me llamó inmediatamente la atención. Es una colaboración con africanos y una organización holandesa.

Podéis descubrir más sobre Cycling Blue en Kisumu en su blog Cycling Blue

Bicicletas adaptadas Kenia

El taller Cycling Blue de Kenia ofrece cursos, microcréditos para bicicletas (adaptadas) y creación de empleo, y su objetivo es reducir la pobreza. En el taller se adaptan bicicletas creando bici-carros (como las bici-ambulancias) que se ponen a la venta. ¿Quién las compra? Recolectores de basura, emprendedores locales que quieren una bicicleta (modificada) para generar beneficios, como el refrigerador portátil Coop, bicicletas con un transportín para transportar coles.

Esto es en lo que están trabajando en estos momentos en Kisumu.

bicycletas, afrigadget

"Una bicicleta multifuncional con un gran transportín delantero (hasta 80 l.), diseñada para pequeños emprendedores"

La idea de modificar y adaptar las bicicletas para usos locales es 100% afrigadget.

Echad un vistazo a la brillante web Cycling out of poverty (Pedaleando para salir de la pobreza) para encontrar más fotos y vídeos. Para más información, contactad con Luuk Eickmans

Cycling out of poverty
info@cyclingoutofpoverty.com
http://www.cyclingoutofpoverty.com
0031-(0)615895529
SNS-Bank 90.61.46.356

Si vosotros o vuestras familias queréis pasar un gran fin de semana de pedaleo, acudid al club ciclista Uvumbuzi

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/03/12/modified-bicycles-in-kenya-100-afrigadget/

Reciclando neumáticos de tractor, ruedas de motocicleta y bombas de agua

¿Qué te sale si cruzas el neumático de un tractor, la rueda de una moto y una bomba de agua? Bien, en África podría salirte cualquier cosa. Aquí tenemos una llamativa mezcla de cosas relacionadas con el agua (los neumáticos de tractor se reciclan y se cortan para hacer abrevaderos).

Esta es una contribución de Bankelele (ese genial bloguero keniano), que respondió al reciente post sobre llantas de tractor tractor tyres con el comentario “Encontré algo parecido la semana pasada y se lo envié a Hash por email, pero puede que queráis añadir las imágenes a este post, ya que también tratan sobre neumáticos de tractor utilizados para abrevar al ganado”. La localizó en febrero, durante un funeral en una granja de Kapsowar, Kenia (nota para Banks: ¡muchas gracias, y la próxima vez envíamelas con una resolución baja!)

motor de bomba de agua usado como molinillo

Lo importante es que funciona, ¿no?

 Aquí hay otro afrilugio relacionado con el agua: una bomba de agua convertida en un molinillo, ¿y por qué no? Lo descubrió y fotografió Dominic Wanjihia en Gikomba, Nairobi (Kenia).

 carretilla

Una carretilla adaptada que tiene mucho más sentido: unas tiras de goma de ruedas de motocicleta para que sus propias ruedas sean a prueba de pinchazos.

carretilla kenia afrigadget

¡A prueba de pinchazos!

Este afrilugio fue localizado en la carretera de Limuru, cerca de Nairobi (Kenia). Y vosotros, ¿habéis visto algo interesante que os gustaría dar a conocer en AfriGadget? ¡Animaos a enviárnsolo! Nos encantaría recibir aportaciones de todo el continente.

 Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/03/10/recycling-tractor-tyres-motorbike-wheels-and-water-pumps/

Sudán: los patios de colegio albergan juegos locales

Los patios de los colegios de Sudán son un caldo de cultivo para los juegos locales. Los más populares parecen ser aquellos con los que se puede usar cualquier poste que haya disponible, incluyendo los que están apoyados en muros, cordel y una botella de refresco rellena de piedras y tierra. Voilá, ya tienes a mano un tetherball. La única cosa que no se encuentra tirada por ahí es el cordel, y paradójicamente es lo que necesita ser sustituido con más frecuencia, como se puede ver en la foto con los cordeles de distintos colores.

[Nota de los editores: estas fotos fueron tomadas durante una tormenta de arena]

Hay otro juego local que guarda cierta similitud con el cricket. Se tira una pequeña bola de goma a otra persona, que intenta patearla. Si lo consiguen, corren entre dos puntos predeterminados, amontonando rocas/piedras/ladrillos en cada punto, hasta que el otro equipo puede recuperar la bola y pegarles con ella.

Aunque parezca mentira, parece que el voleibol es otro deporte popular. Conozco al menos cuatro colegios que han instalado redes de voleibol.

(Esta historia es de Taylor Martynfotógrafo y misionero en el sur de Sudán.)

Publicado por Erik Hersman en
http://www.afrigadget.com/2009/07/27/sudan-school-grounds-brew-home-grown-games/

¿Aldea de la paz global, o desguace?

Los miembros de la comunidad le acusan de practicar la brujería, el gobierno local le prohíbe exponer su obra… durante seis años, el artista zimbabuense Dexter Nyamainashe ha estado recogiendo chatarra para crear arte. Dexter reúne todos sus objetos artísticos en una sola obra maestra: “la aldea global de la paz”.

Este inspirador artista-activista lucha contra todos los absurdos para continuar persiguiendo su pasión. Dexter ve la belleza de lo que la mayoría de nosotros llamaríamos normalmente “chatarra”. Dexter, un hombre estimulante del que podemos aprender algunas cosas…

Podéis encontrar la historia original y más información sobre Dexter y su obra en el blog de Tashanda.

Publicado por Frerieke en
http://www.afrigadget.com/2009/03/08/global-peace-village-or-a-scrap-yard/