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Piki piki para mi sistema biogás

Piki piki significa moto en kisuahili

Este artilugio ha sido construido para resolver un verdadero problema con el biogás: llevar el estiércol al sistema de un forma rápida y eficiente. Las motocicletas son los taxis de África, así que ¿por qué no? Antes de hablaros sobre el artilugio en sí, quiero recordaros los problemas que tuvimos para resolver la instalación del biogás en el ámbito doméstico.

Instalar biogás en casa es una experiencia real que hemos realizado en Afrigadget: por el método de ensayo y error, encontramos la forma de conseguir gas a presión.

Al principio intentamos usar agua a presión, pero cuando nos paramos a pensarlo, nos dimos cuenta de que no era simple ni apropiado para el campo.

En realidad, lo único que teníamos que hacer era poner presión sobre las bolsas.

La presión no fue suficiente para hacer funcionar la cocina, hasta que agrandamos los tubos de ésta.

Lo siguiente que debíamos hacer era averiguar cómo llevar el estiércol a mi biodigestor: no tengo vacas, pero mis vecinos que viven a varios kilómetros de distancia sí, y lo venden a un precio muy asequible de 50 Ksh [47 céntimos de euro] por dos cubos grandes. A los dueños les encanta ver cómo el estiércol se amontona y atrae a irritantes moscas portadoras de enfermedades, si se deja en la tierra.

Mi problema es muy común aquí, muchas personas alquilamos casas pero no tenemos ganado. Sin embargo, tenemos grandes granjas en los alrededores. Así que Dominic ideó una solución que crea puestos de trabajo y hace que los excrementos se trasladen de forma rápida y eficiente.

Así pues, visitamos al soldador juakali local que tiene su taller junto a la carretera, para fabricar un remolque diseñado especialmente para el estiércol de vaca.

Lo probamos con un peso humano para asegurarnos de que estaba equilibrado… cada cubo pesa en torno a los 50 kg.

¡Y la primera entrega llegó sin problemas! :) Muchísimas gracias a Dominic Wanjihia, que siempre parece encontrar una solución sencilla a cualquier problema.

Sé que os estaréis preguntando, si es tan fácil, ¿por qué no está todo el mundo usando biogás?

Ahora que mi cocina funciona con biogás, me pregunto por qué tan poca gente lo utiliza en Kenia. Hay innumerables artículos, publicaciones, páginas web y expertos que os dirán que el biogás es el modo más económico y ecológico de producir energía. En realidad, los beneficios del biogás se conocen desde hace decenios, y en Kenia se han construido cientos de sistemas. Pero no ha llegado a cuajar del todo, sólo algunos de los sistemas instalados están funcionando de verdad, y la aplicación de sistemas de biogás a un nivel doméstico es tan lenta que es virtualmente inexistente. Un examen de la situación del biogás en Kenia revela que las averías técnicas han refrenado su aplicación, pero que el principal factor limitante es el coste.

A continuación mostramos una sencilla comparación de costes entre seguir usando carbón/leña, o queroseno y GLP, y usar varias alternativas de biogás.

Alternativas Coste aprox. (€) Tiempo de instalación (días) Trabajo Mantenimiento Duración
Planta fija de biogás 1.100 – 1.500 21 5 personas Bajo Décadas
Sistema móvil de biogás 1.500 – 2.700 21 5 personas Bajo Décadas
Sistema con flexi-bolsa 300 1 1 persona Bajo 10-15 años
Cilindros de leña o GLP 150 (al año) 0 0 Bajo Décadas

Para una ignorante como yo, estas cifras son muy reveladoras: en 2 años se pagan los gastos del biodigestor con flexi-bolsa, y después el combustible es gratis durante unos 10-13 años. Para los sistemas subterráneos tienes que tener mucho dinero, o sufrir de culpa medioambiental para tomar la decisión de pasarte al biogás: desde el punto de vista monetario, los gastos se compensan a los 10 ó 20 años. Podrías hacer crecer tus propios árboles y fabricar tu propio carbón en ese tiempo…

¿Por qué es tan caro construir los sistema de biogás? Porque los que están en uso son sistemas que requieren ingeniería y construcción, son muy caros, la instalación lleva semanas, requiere la presencia de expertos y un seguimiento intensivo. Si salen mal, el arreglo supone un complicado trabajo de ingeniería. Estas son las razones por las que estamos promocionando la opción de la bolsa flesible para uso doméstico y de pequeñas empresas.

Felicitaciones a los innovadores de biogás kenianos, ganadores del premio Ashden Award

Nos gustaría felicitar a Skylink Innovations, que han ganado el premio Ashden Award 2010 por sus instalaciones de biogás en Kenia.

Skylink recibe el Ashden Award de manos de Sir Richard Attenborough

Creía que Skylink era una aerolínea… ¿¿¿aviones con biogás???

Digestor de excrementos humanos en construcción, prisión de Meru

Los costes a escala industrial de su sistema ascienden a 1,6 millones de Ksh [aprox. 15.000 €]. Estas instalaciones podrían ser financiadas por las instituciones gubernamentales, ya que sus implicaciones económicas y medioambientales tendrían un gran impacto en prisiones, colegios y otras grandes instituciones.

A pequeña escala, para unidades de mantenimiento de hogares, necesitamos soluciones que compitan contra los costes de instalación de GLP o el uso de carbón, leña o cocinas de queroseno. Cuando hablamos con los Maasai de Nairobi, los sistemas con flexi-bolsa les resultaron atractivos, ya que pueden comprarlos por el coste de 2 ó 3 cabezas de ganado, se pueden enrollar y llevar cuando se trasladan y evita a las mujeres el trabajo de buscar leña; también es higiénico porque se puede calentar el agua del baño de los niños, y evitan las peligrosas acumulaciones de estiércol en descomposición cerca de las casas, donde se reproducen moscas portadoras de enfermedades que afectan tanto al ganado como a los seres humanos.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/07/06/poop-piki-piki-for-my-biogas-system/

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Resolviendo los problemas del biodigestor

Pensabais que debido a la gran cantidad de estiércol de vaca disponible en las zonas rurales de África, el biogás sería un gran éxito, ¿verdad? Pues bien, en realidad es relativamente desconocido. Los principales motivos son los materiales, los costes y la complicada tecnología. La gente de estas zonas utiliza carbón o madera en sus necesidades domésticas. Recoger leña no sólo es un trabajo duro y sucio, sino también insalubre y dañino para el medio ambiente. Pero como es gratis…

Creemos que el biogás a partir de estiércol de vaca encierra grandes perspectivas para las zonas rurales y urbanas como una fuente de energía barata que puede utilizarse, no sólo a nivel doméstico sino también industrial, en cualquier lugar de Kenia… por ejemplo para pasteurizar leche, hacer yogur, hacer funcionar neveras, generadores y molinos de maíz para moler grano, cocinar, hornear, calentar agua, hacer funcionar toda clase de máquinas… y reducir nuestra huella de carbono.

Hace poco me convertí en el último conejillo de indias de los experimentos de Dominic Wanjihia… y ha sido una experiencia de lo más provechosa.

Problema nº 1. El sistema debe ser barato y móvil, para comunidades que no son poseen tierras o se trasladan de forma periódica (nómadas).

Flexi-bolsa Simply Logic para biogás: pequeña, barata y realizada con piezas que puedes encontrar en cualquier ferretería

Sistema de biogás en una motocicleta en Kenia

Puede que necesites un Dominic para montarla

Puede ser un trabajo sucio... pero que eso no te desanime

Tan sólo 2 semanas después, la bolsa se veía así:

Sólo 2 semanas después, la bolsa estaba hinchada por el metano: precioso biogás

Un gran truco festivo: la combustión del gas maravilla

Problema nº 2. La presión no es suficiente para encender una cocina. Nada funciona como lo habías planeado inicialmente, por eso es de mucha utilidad tener cerca a un manitas como Dominic para modificar, adaptar y repensar el sistema sobre la marcha.

Para crear presión, Dominic utilizó dos tanques e hizo algunas conexiones juakali con varios tubos. Los tanques estaban colocados el uno sobre el otro. El tanque inferior estaba lleno de agua. Con varios tubos largos y cortos se comunicaron las tapaderas y los tanques, estos últimos a través de algunos agujeros hechos para la ocasión… en realidad se trata de aplicar principios físicos simples…

Se necesitan algunas herramientas; todas ellas disponibles en Tusky's o en Nakumatt

A continuación, utilizando una bomba (la próxima vez usaremos una bomba de bicicleta adaptada) pudo mover el gas desde la flexi-bolsa al tanque inferior, y desplazar el agua al tanque superior. Esta agua origina suficiente presión para encender la cocina… o esa es la teoría… he aquí lo que sucedió.

Un curioso conductor boda boda (bicitaxi) llamado Víctor ayudó de forma voluntaria… Rhoda miraba con asombro.

Víctor bombeaba mientras otros montaban la cocina

“Houston, tenemos un problema”… De acuerdo, los accidentes pasan… la presión hizo saltar el tubo y Víctor quedó empapado… sólo de agua. El tanque superior se llena de agua a medida que se bombea el biogás al tanque inferior, y luego este agua vuelve al tanque inferior a medida que el gas se va consumiendo al ser utilizado.

Por supuesto que todo este trabajo no fue en vano: teníamos que prepararnos una taza de té

En 15 minutos, el agua ya estaba hirviendo

Estábamos muy orgullosos de que el sistema hubiera funcionado tan bien, y brindábamos por ello. Una taza de té bien merecida

Calculamos que se gastó entre 1/4 y 1/2 del gas del tanque azul para hervir la tetera. Eso es aproximadamente una octava parte de 1 m3. Toda la flexi-bolsa contiene alrededor de 5 m3… lo que significa que tenemos unas 10 horas de gas… y se está produciendo continuamente (tuvimos alguna pérdida mientras hacíamos pruebas para conseguir que el sistema funcionara).

Bueno, parecía que todo iba bien cuando… pssssssttttt

Houston, tenemos otro problema… ¡tuvimos una pérdida!

Nada serio, pero estábamos perdiendo algún gas por una de las tapaderas (habíamos hecho algunos agujeros en ellas para meter los tubos)… Tenemos que arreglarlo antes de mejorar la presión de ese tanque.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/06/09/solving-the-flexible-biogas-digester-problems/

Llevando sonrisas a las barriadas de chabolas: odontología juakali en Kenia

Conseguí esta fotografía de alguien que se había arreglado los dientes en Gikomba, el centro keniano de la innovación juakali, y otra de las barriadas de chabolas de Kenia. El aparato casero tiene un aspecto aterrador, ¡pero comprobad los resultados!

Parece primitivo, pero mirad los resultados

Fabricado con latón y modelado en algo mucho más profesional, esta prensa manual para moldes dentales (estoy segura de que hay un nombre técnico para este aparato) es barata y devuelve las sonrisas a los rostros.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/06/09/bringing-smiles-to-the-slums-jua-kali-dentistry-in-kenya/

Los sueños pueden hacerse realidad: la milagrosa historia de Jane

Si tu sueño fuera convertirte en médico y acabaras sin ninguna formación y viviendo en un barrio de chabolas, ¿tirarías la toalla? Algunos de nosotros lo haríamos, pero no Jane Ngoiri. Jane soñaba con convertirse en cirujano, pero era demasiado pobre para permitirse terminar el colegio o ir al instituto. Sin embargo, hoy Jane es una reina mitumba del barrio de chabolas de Mathare Valley. Mitumba es la actividad económica en la que se vende ropa de segunda mano que llega a Kenia desde regiones europeas y americanas de forma masiva.

Comercio mitumba en Mathare Valley

Originalmente, el término “mitumba” se refería a la ropa usada, pero hoy en día incluye de todo, ropa, zapatos, bolsos e incluso utensilios de cocina. Han surgido enormes mercados en Nairobi, donde los comerciantes seleccionan y compran objetos que llegan en primer lugar y los venden en tenderetes callejeros. Es fácil suponer que la actividad mitumba genera cientos de empleos para el sector juakali, pero todo el mundo se dedica a ello y la competencia es intensa, por lo que los precios y los beneficios son bajos. Jane en cambio ha localizado un nicho único. A diferencia de la mayoría de los operarios mitumba, que simplemente se dedican a vender ropa de segunda mano, Jane proporciona un valor añadido apartando la ropa y reconvirtiéndola en el tipo de vestuario que los kenianos buscan para sus hijos, especialmente para las niñas.

Su especialidad son los vestidos de niña con volantes y encajes para ocasiones especiales, y ropa de domingo. No encontraréis nada parecido en el mercado mitumba (los niños occidentales no llevan este tipo de ropa). Jane compra vestidos de novia usados por 500 Ksh [4,74 €] y de cada uno de ellos es capaz de sacar tres vestidos de niña y venderlos por 1.500 Ksh cada uno [14,22 €].

Le lleva sólo 45 minutos coser un vestido y puede vender alrededor de 40 al mes, obteniendo un sustancioso beneficio que le ha permitido escapar de la pobreza.

Puede que Jane no sea como el protagonista de Slumb Dog Millionaire, pero su historia de cómo salió de la vida de las chabolas es humillante [sic]. Fui a verla a su casa (es propietaria de una casa naranja y verde gracias a un programa de desarrollo de viviendas de protección oficial a las afueras de la ciudad). Tiene agua corriente, sala de estar, una gran cocina con cocina de gas, un baño dentro de casa y luz natural.

Visité su primera casa en el barrio de chabolas. Es duro imaginar cómo puede vivir cualquier persona en una habitación de menos de 2×2 metros con sólo una cama. El suelo de arcilla estaba cubierto con una estera de plástico, pero el agua se filtraba a través del suelo encharcado.

Quizás por fuera era desagradable, pero dentro la habitación de acero corrugado era muy confortable y estaba cuidadosamente arreglada. En la cama se sentaba la nueva inquilina, una mujer de 34 años llamada Catherine con sus dos hijas, Cynthia (17) y Samantha (3). Su hijo de 12 años había salido. A la derecha estaba la habitación de otra persona, y a la izquierda un antro de changaa (changaa es un brebaje alcohólico que se destila ilegalmente). Detrás de ella había tres habitaciones más.

La habitación medía menos de 2×2 metros. ¡Una celda! Todo estaba rezumante y lodoso, pero el olor infame a aguas residuales y verduras podridas y las feas construcciones no eran tan agresivas como el ruido. Parecía como si todo el mundo en Mathare estuviera compitiendo por hacer el mayor ruido posible, todas las habitaciones tenían una radio encendida a todo volumen, y los antros donde se bebía changaa casi superaba en número a las habitaciones destinadas a viviendas. Los borrachos (todos hombres) invadían la calle, molestándonos cada pocos minutos, pero la gente simplemente los ignoraba mientras trastabillaban colina abajo. Los niños, algunos sin zapatos, corrían de acá para allá y jugaban en el barro, junto a las alcantarillas abiertas y abriéndose paso entre la basura. Al ver de dónde venía Jane, entendí por qué no puede parar de sonreír.

Sus tres hijos ya no están rodeados de basura, ruido, locales de changaa y borrachos. Juegan fuera sin peligro, tienen higiene y confort, y van a una escuela cercana a su casa. La familia come bien, ya que cultiva sus propias verduras en un huerto. Y Jane ya no es una más de los millones de habitantes de chabolas de Mathare, en Kaputei, sino un respetado miembro de una comunidad en crecimiento.

La vida de Jane no es tacaña en milagros. Como todo el mundo en Mathare, vivía en una chabola porque no tenía otra opción. Cuando su marido tomó una segunda esposa, muchos años atrás, Jane le dejó y se dirigió a la ciudad, cargando cuatro niños, incluido un bebé. Creyó que podría conseguir un trabajo, pero al igual que la mayor parte de las mujeres analfabetas, su única forma de sobrevivir en una de las barriadas de chabolas más hostiles de Nairobi era con su cuerpo. Así sobrevivió durante muchos años, haciendo lo que ella llama un “trabajo sucio”, viviendo precariamente en la sucia, ruidosa, congestionada miseria de Mathare Valley, con todos sus hijos hacinados en una habitación.

Jane es el rostro visible del éxito de los microcréditos: la sacaron de la pobreza y dice que han salvado su vida. Obtuvo formación y un crédito de Jamiibora, uno de los mayores bancos de microcréditos de Kenia. Tras pagar el primero pidió otro, y después un tercero. Esto hizo que la eligieran para participar en un plan de viviendas de protección oficial, pero primero tuvo que conseguir el 10% del valor de su casa, 35.000 Ksh [332,5 €]. Con sus primeros créditos había comprado una máquina de coser manual, con la que hizo vestidos y bisutería de cuentas para un mercado internacional. Parece fácil, pero dice que fue muy duro conseguir el dinero. Hubo muchos obstáculos en el camino, y muchas veces estuvo a punto de abandonar su sueño. Quizás lo más duro fue la crisis electoral que golpeó a principios de 2008, cuando los saqueadores asaltaron los barrios de chabolas y se llevaron todo lo que tenía. Sin la máquina de coser, perdió su medio para ganarse la vida.

Así que Jamiibora le hizo un préstamo de emergencia que la ayudó a ponerse de nuevo en pie. Sentada en su casa de dos habitaciones en Kaputei, Jane está radiante, es difícil no creer su historia. Pero hay más. No me hubiera dejado marchar sin contarme toda la historia. Al dejar atrás su anterior vida, Jane decidió hacerse la prueba del VIH. El positivo no fue una sorpresa. Tenía buena salud y volvió a pedirle ayuda a Dios… necesita vivir lo suficiente para pagar su crédito a 20 años. Prometió ayudar a otras mujeres de las chabolas dándoles lecciones gratis de costura, después de todo ella tampoco pagó nunca por sus clases. Jane ha sido maestra de tres mujeres, incluyendo a Catherine.

¿Os ha inspirado? Una pregunta, ¿adivináis por qué pintó Jane su casa de naranja y verde?

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/04/06/dreams-can-come-true-janes-miraculous-mitumba-story/

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Reciclando neumáticos de tractor, ruedas de motocicleta y bombas de agua

¿Qué te sale si cruzas el neumático de un tractor, la rueda de una moto y una bomba de agua? Bien, en África podría salirte cualquier cosa. Aquí tenemos una llamativa mezcla de cosas relacionadas con el agua (los neumáticos de tractor se reciclan y se cortan para hacer abrevaderos).

Esta es una contribución de Bankelele (ese genial bloguero keniano), que respondió al reciente post sobre llantas de tractor tractor tyres con el comentario “Encontré algo parecido la semana pasada y se lo envié a Hash por email, pero puede que queráis añadir las imágenes a este post, ya que también tratan sobre neumáticos de tractor utilizados para abrevar al ganado”. La localizó en febrero, durante un funeral en una granja de Kapsowar, Kenia (nota para Banks: ¡muchas gracias, y la próxima vez envíamelas con una resolución baja!)

motor de bomba de agua usado como molinillo

Lo importante es que funciona, ¿no?

 Aquí hay otro afrilugio relacionado con el agua: una bomba de agua convertida en un molinillo, ¿y por qué no? Lo descubrió y fotografió Dominic Wanjihia en Gikomba, Nairobi (Kenia).

 carretilla

Una carretilla adaptada que tiene mucho más sentido: unas tiras de goma de ruedas de motocicleta para que sus propias ruedas sean a prueba de pinchazos.

carretilla kenia afrigadget

¡A prueba de pinchazos!

Este afrilugio fue localizado en la carretera de Limuru, cerca de Nairobi (Kenia). Y vosotros, ¿habéis visto algo interesante que os gustaría dar a conocer en AfriGadget? ¡Animaos a enviárnsolo! Nos encantaría recibir aportaciones de todo el continente.

 Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/03/10/recycling-tractor-tyres-motorbike-wheels-and-water-pumps/

Sufuría que ahorra combustible

Os presento otra interesante idea de Dominic Wanjihia (enlaces a sus otros artefactos al final de esta entrada), un sufuría de bajo consumo. Un sufuría es un cazo de aluminio que en Kenia utiliza virtualmente todo el mundo para hacer té y ugali y para cocinar verduras. Como en el resto de cacerolas, se produce una pérdida de calor por los laterales. En África esto supone un gran gasto ya que el combustible es caro, sea gas, queroseno o carbón.

sufuria 1

Este es su aspecto cuando está montado

Afrilugio keniano a partir de dos sufurías

Afrilugio keniano a partir de dos sufurías

Se compone de dos sufurías que hacen uno más eficiente. Básicamente consiste en hacer un agujero en el sufuría de mayor tamaño (el trozo cortado hace las veces de tapadera, no se tira nada). Para lavarlo, se desmontan las piezas deslizando y extrayendo la pequeña. El calor, que de otra forma se perdería por los laterales de la cacerola, queda así retenido entre los dos cazos.

Aunque no se fabrica, Dominic utiliza este sufuría en casa y jura que ahorra entre un 50 y un 75% de energía con una cocina de queroseno (realiza su estimación partiendo del tiempo que tarda el agua en hervir).

Así que si utilizáramos un sufuría de bajo consumo en una cocina Kinyanjui de bajo consumo… me pregunto, ¿cuánto ahorro de energía podríamos conseguir?

Hemos hablado de Dominic Wanjihia en AfriGadget en otras ocasiones, en las que nos ha mostrado su espejo parabólico plano, sus huertos verticales, su chaleco con panel solar, su secadora de alimentos, y su refrigerador para leche de camella.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/02/10/fuel-saving-sufuria/

Vídeo de afrilugios y herramientas caseras para bicicletas en Nairobi

En África, los mecánicos de bicicletas están en todas partes, ya sea apostados bajo un árbol o en el mercado local de verduras (los mejores lugares para encontrar inventos africanos).

En el mercado de Karen conocí al carismático Mohammed Makokha, que me mostró con orgullo dos de los afrilugios caseros que son fundamentales para su negocio.

Obviamente, he estado malgastando mi dinero en las tiendas de bicicletas.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2009/12/11/video-of-home-made-bicycle-repair-tools-and-gadgets-in-nairobi/