Jua Kali

El cable de extensión de Gigantic Electronics

“¡La seguridad es lo primero!”, podríais pensar cuando veáis el siguiente vídeo. Pero si los cables de extensión baratos (chinos) de polietileno (?) se rompen tan a menudo debido al manejo brusco y a su baja calidad, lo lógico es que aparezcan alternativas. Como la de este joven keniano:

(Lamentablemente, no hay subtítulos)

Este joven de la barriada de Kiandutu, en Thika, siempre había querido ser ingeniero eléctrico, pero la falta de fondos le privaron de la oportunidad de continuar con sus estudios. Y aún así no se ha desanimado y ha dejado su huella en el mundo de la ingeniería eléctirca. Para los principantes, ha inventado un modo de hacer cables de extensión de madera, de lo cual ha informado Jane Ngoiri, de NTV, para revuelo de su vecindario. (src)

Una corriente de potencia máxima por el fusible y marcos de madera que pueden arder con facilidad o conducir la electricidad mientras están húmedos, no son probablemente las mejores condiciones para este hardware, pero de lo que no hay duda es de que existe una demanda de cables de extensión.

Publicado por JKE en
http://www.afrigadget.com/2012/01/23/gigantic-electronics-extension-cable/

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Piki piki para mi sistema biogás

Piki piki significa moto en kisuahili

Este artilugio ha sido construido para resolver un verdadero problema con el biogás: llevar el estiércol al sistema de un forma rápida y eficiente. Las motocicletas son los taxis de África, así que ¿por qué no? Antes de hablaros sobre el artilugio en sí, quiero recordaros los problemas que tuvimos para resolver la instalación del biogás en el ámbito doméstico.

Instalar biogás en casa es una experiencia real que hemos realizado en Afrigadget: por el método de ensayo y error, encontramos la forma de conseguir gas a presión.

Al principio intentamos usar agua a presión, pero cuando nos paramos a pensarlo, nos dimos cuenta de que no era simple ni apropiado para el campo.

En realidad, lo único que teníamos que hacer era poner presión sobre las bolsas.

La presión no fue suficiente para hacer funcionar la cocina, hasta que agrandamos los tubos de ésta.

Lo siguiente que debíamos hacer era averiguar cómo llevar el estiércol a mi biodigestor: no tengo vacas, pero mis vecinos que viven a varios kilómetros de distancia sí, y lo venden a un precio muy asequible de 50 Ksh [47 céntimos de euro] por dos cubos grandes. A los dueños les encanta ver cómo el estiércol se amontona y atrae a irritantes moscas portadoras de enfermedades, si se deja en la tierra.

Mi problema es muy común aquí, muchas personas alquilamos casas pero no tenemos ganado. Sin embargo, tenemos grandes granjas en los alrededores. Así que Dominic ideó una solución que crea puestos de trabajo y hace que los excrementos se trasladen de forma rápida y eficiente.

Así pues, visitamos al soldador juakali local que tiene su taller junto a la carretera, para fabricar un remolque diseñado especialmente para el estiércol de vaca.

Lo probamos con un peso humano para asegurarnos de que estaba equilibrado… cada cubo pesa en torno a los 50 kg.

¡Y la primera entrega llegó sin problemas! :) Muchísimas gracias a Dominic Wanjihia, que siempre parece encontrar una solución sencilla a cualquier problema.

Sé que os estaréis preguntando, si es tan fácil, ¿por qué no está todo el mundo usando biogás?

Ahora que mi cocina funciona con biogás, me pregunto por qué tan poca gente lo utiliza en Kenia. Hay innumerables artículos, publicaciones, páginas web y expertos que os dirán que el biogás es el modo más económico y ecológico de producir energía. En realidad, los beneficios del biogás se conocen desde hace decenios, y en Kenia se han construido cientos de sistemas. Pero no ha llegado a cuajar del todo, sólo algunos de los sistemas instalados están funcionando de verdad, y la aplicación de sistemas de biogás a un nivel doméstico es tan lenta que es virtualmente inexistente. Un examen de la situación del biogás en Kenia revela que las averías técnicas han refrenado su aplicación, pero que el principal factor limitante es el coste.

A continuación mostramos una sencilla comparación de costes entre seguir usando carbón/leña, o queroseno y GLP, y usar varias alternativas de biogás.

Alternativas Coste aprox. (€) Tiempo de instalación (días) Trabajo Mantenimiento Duración
Planta fija de biogás 1.100 – 1.500 21 5 personas Bajo Décadas
Sistema móvil de biogás 1.500 – 2.700 21 5 personas Bajo Décadas
Sistema con flexi-bolsa 300 1 1 persona Bajo 10-15 años
Cilindros de leña o GLP 150 (al año) 0 0 Bajo Décadas

Para una ignorante como yo, estas cifras son muy reveladoras: en 2 años se pagan los gastos del biodigestor con flexi-bolsa, y después el combustible es gratis durante unos 10-13 años. Para los sistemas subterráneos tienes que tener mucho dinero, o sufrir de culpa medioambiental para tomar la decisión de pasarte al biogás: desde el punto de vista monetario, los gastos se compensan a los 10 ó 20 años. Podrías hacer crecer tus propios árboles y fabricar tu propio carbón en ese tiempo…

¿Por qué es tan caro construir los sistema de biogás? Porque los que están en uso son sistemas que requieren ingeniería y construcción, son muy caros, la instalación lleva semanas, requiere la presencia de expertos y un seguimiento intensivo. Si salen mal, el arreglo supone un complicado trabajo de ingeniería. Estas son las razones por las que estamos promocionando la opción de la bolsa flesible para uso doméstico y de pequeñas empresas.

Felicitaciones a los innovadores de biogás kenianos, ganadores del premio Ashden Award

Nos gustaría felicitar a Skylink Innovations, que han ganado el premio Ashden Award 2010 por sus instalaciones de biogás en Kenia.

Skylink recibe el Ashden Award de manos de Sir Richard Attenborough

Creía que Skylink era una aerolínea… ¿¿¿aviones con biogás???

Digestor de excrementos humanos en construcción, prisión de Meru

Los costes a escala industrial de su sistema ascienden a 1,6 millones de Ksh [aprox. 15.000 €]. Estas instalaciones podrían ser financiadas por las instituciones gubernamentales, ya que sus implicaciones económicas y medioambientales tendrían un gran impacto en prisiones, colegios y otras grandes instituciones.

A pequeña escala, para unidades de mantenimiento de hogares, necesitamos soluciones que compitan contra los costes de instalación de GLP o el uso de carbón, leña o cocinas de queroseno. Cuando hablamos con los Maasai de Nairobi, los sistemas con flexi-bolsa les resultaron atractivos, ya que pueden comprarlos por el coste de 2 ó 3 cabezas de ganado, se pueden enrollar y llevar cuando se trasladan y evita a las mujeres el trabajo de buscar leña; también es higiénico porque se puede calentar el agua del baño de los niños, y evitan las peligrosas acumulaciones de estiércol en descomposición cerca de las casas, donde se reproducen moscas portadoras de enfermedades que afectan tanto al ganado como a los seres humanos.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/07/06/poop-piki-piki-for-my-biogas-system/

Los sueños pueden hacerse realidad: la milagrosa historia de Jane

Si tu sueño fuera convertirte en médico y acabaras sin ninguna formación y viviendo en un barrio de chabolas, ¿tirarías la toalla? Algunos de nosotros lo haríamos, pero no Jane Ngoiri. Jane soñaba con convertirse en cirujano, pero era demasiado pobre para permitirse terminar el colegio o ir al instituto. Sin embargo, hoy Jane es una reina mitumba del barrio de chabolas de Mathare Valley. Mitumba es la actividad económica en la que se vende ropa de segunda mano que llega a Kenia desde regiones europeas y americanas de forma masiva.

Comercio mitumba en Mathare Valley

Originalmente, el término “mitumba” se refería a la ropa usada, pero hoy en día incluye de todo, ropa, zapatos, bolsos e incluso utensilios de cocina. Han surgido enormes mercados en Nairobi, donde los comerciantes seleccionan y compran objetos que llegan en primer lugar y los venden en tenderetes callejeros. Es fácil suponer que la actividad mitumba genera cientos de empleos para el sector juakali, pero todo el mundo se dedica a ello y la competencia es intensa, por lo que los precios y los beneficios son bajos. Jane en cambio ha localizado un nicho único. A diferencia de la mayoría de los operarios mitumba, que simplemente se dedican a vender ropa de segunda mano, Jane proporciona un valor añadido apartando la ropa y reconvirtiéndola en el tipo de vestuario que los kenianos buscan para sus hijos, especialmente para las niñas.

Su especialidad son los vestidos de niña con volantes y encajes para ocasiones especiales, y ropa de domingo. No encontraréis nada parecido en el mercado mitumba (los niños occidentales no llevan este tipo de ropa). Jane compra vestidos de novia usados por 500 Ksh [4,74 €] y de cada uno de ellos es capaz de sacar tres vestidos de niña y venderlos por 1.500 Ksh cada uno [14,22 €].

Le lleva sólo 45 minutos coser un vestido y puede vender alrededor de 40 al mes, obteniendo un sustancioso beneficio que le ha permitido escapar de la pobreza.

Puede que Jane no sea como el protagonista de Slumb Dog Millionaire, pero su historia de cómo salió de la vida de las chabolas es humillante [sic]. Fui a verla a su casa (es propietaria de una casa naranja y verde gracias a un programa de desarrollo de viviendas de protección oficial a las afueras de la ciudad). Tiene agua corriente, sala de estar, una gran cocina con cocina de gas, un baño dentro de casa y luz natural.

Visité su primera casa en el barrio de chabolas. Es duro imaginar cómo puede vivir cualquier persona en una habitación de menos de 2×2 metros con sólo una cama. El suelo de arcilla estaba cubierto con una estera de plástico, pero el agua se filtraba a través del suelo encharcado.

Quizás por fuera era desagradable, pero dentro la habitación de acero corrugado era muy confortable y estaba cuidadosamente arreglada. En la cama se sentaba la nueva inquilina, una mujer de 34 años llamada Catherine con sus dos hijas, Cynthia (17) y Samantha (3). Su hijo de 12 años había salido. A la derecha estaba la habitación de otra persona, y a la izquierda un antro de changaa (changaa es un brebaje alcohólico que se destila ilegalmente). Detrás de ella había tres habitaciones más.

La habitación medía menos de 2×2 metros. ¡Una celda! Todo estaba rezumante y lodoso, pero el olor infame a aguas residuales y verduras podridas y las feas construcciones no eran tan agresivas como el ruido. Parecía como si todo el mundo en Mathare estuviera compitiendo por hacer el mayor ruido posible, todas las habitaciones tenían una radio encendida a todo volumen, y los antros donde se bebía changaa casi superaba en número a las habitaciones destinadas a viviendas. Los borrachos (todos hombres) invadían la calle, molestándonos cada pocos minutos, pero la gente simplemente los ignoraba mientras trastabillaban colina abajo. Los niños, algunos sin zapatos, corrían de acá para allá y jugaban en el barro, junto a las alcantarillas abiertas y abriéndose paso entre la basura. Al ver de dónde venía Jane, entendí por qué no puede parar de sonreír.

Sus tres hijos ya no están rodeados de basura, ruido, locales de changaa y borrachos. Juegan fuera sin peligro, tienen higiene y confort, y van a una escuela cercana a su casa. La familia come bien, ya que cultiva sus propias verduras en un huerto. Y Jane ya no es una más de los millones de habitantes de chabolas de Mathare, en Kaputei, sino un respetado miembro de una comunidad en crecimiento.

La vida de Jane no es tacaña en milagros. Como todo el mundo en Mathare, vivía en una chabola porque no tenía otra opción. Cuando su marido tomó una segunda esposa, muchos años atrás, Jane le dejó y se dirigió a la ciudad, cargando cuatro niños, incluido un bebé. Creyó que podría conseguir un trabajo, pero al igual que la mayor parte de las mujeres analfabetas, su única forma de sobrevivir en una de las barriadas de chabolas más hostiles de Nairobi era con su cuerpo. Así sobrevivió durante muchos años, haciendo lo que ella llama un “trabajo sucio”, viviendo precariamente en la sucia, ruidosa, congestionada miseria de Mathare Valley, con todos sus hijos hacinados en una habitación.

Jane es el rostro visible del éxito de los microcréditos: la sacaron de la pobreza y dice que han salvado su vida. Obtuvo formación y un crédito de Jamiibora, uno de los mayores bancos de microcréditos de Kenia. Tras pagar el primero pidió otro, y después un tercero. Esto hizo que la eligieran para participar en un plan de viviendas de protección oficial, pero primero tuvo que conseguir el 10% del valor de su casa, 35.000 Ksh [332,5 €]. Con sus primeros créditos había comprado una máquina de coser manual, con la que hizo vestidos y bisutería de cuentas para un mercado internacional. Parece fácil, pero dice que fue muy duro conseguir el dinero. Hubo muchos obstáculos en el camino, y muchas veces estuvo a punto de abandonar su sueño. Quizás lo más duro fue la crisis electoral que golpeó a principios de 2008, cuando los saqueadores asaltaron los barrios de chabolas y se llevaron todo lo que tenía. Sin la máquina de coser, perdió su medio para ganarse la vida.

Así que Jamiibora le hizo un préstamo de emergencia que la ayudó a ponerse de nuevo en pie. Sentada en su casa de dos habitaciones en Kaputei, Jane está radiante, es difícil no creer su historia. Pero hay más. No me hubiera dejado marchar sin contarme toda la historia. Al dejar atrás su anterior vida, Jane decidió hacerse la prueba del VIH. El positivo no fue una sorpresa. Tenía buena salud y volvió a pedirle ayuda a Dios… necesita vivir lo suficiente para pagar su crédito a 20 años. Prometió ayudar a otras mujeres de las chabolas dándoles lecciones gratis de costura, después de todo ella tampoco pagó nunca por sus clases. Jane ha sido maestra de tres mujeres, incluyendo a Catherine.

¿Os ha inspirado? Una pregunta, ¿adivináis por qué pintó Jane su casa de naranja y verde?

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/04/06/dreams-can-come-true-janes-miraculous-mitumba-story/

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Trabajos en cuero en Nairobi

En Kariokor, una barriada de chabolas y capital del sector juakali del cuero, no puedes perderte a Drogba trabajando en su prensa de cuero casera.

Drogba trabajando

Drogba trabajando

La prensa de cuero de Drogba está montada con diversos componentes.

Los volantes están hechos con dos poleas de correa transportadora de segunda mano, llenas de hormigón. Se mantienen unidas por dos medio ejes de un coche de segunda mano.

Los dos medio ejes están conectados a un viejo tornillo de banco (espero que a estas alturas estéis cantando).

El tornillo de banco está conectado a un pie, el pie de la prensa.

(todos juntos) “Oh hear the world of the lord” (melodía de la canción infantil Dry Bones).

Las placas de impresión se colocan en la base del armazón de la prensa.

Dios es capaz... Drogba también
Dios es capaz… Drogba también

Cuando Drogba hace girar los volantes aprieta el cuero entre la placa y el pie, produciendo grabados perfectos y permanentes.

artículos de cuero

Este método se usa en la mayoría de los productos de cuero grabados en Kenia, un gran sector que incluye cinturones de cuentas Maasai, fundas para menús, carteras, fundas para pasaportes, cinturones, llaveros, posavasos, bolsos, monederos y la mayoría de los accesorios de moda y los souvenirs de cuero.

Drogba tiene 18 años y trabaja sus buenas 12 horas al día a jornal. Ya ha terminado el instituto y busca una plaza universitaria. Como os podréis imaginar, es un gran fan del famoso futbolista que lleva su nombre y su look.

(Gracias a Dominic Wanjihia por su contribución).

Publicado por Paula Kahumbu en http://www.afrigadget.com/2010/03/02/drogbas-leather-works-in-kariokor-nairobi/

RoboCon Kenia 2009 – Nairobi

Primeros éxitos

El Ministro de Educación Superior y Tecnología ha organizado un Concurso de Robótica (RoboCon) entre las Universidades de Kenia y los institutos de Educación Secundaria. Esta competición regional se celebra durante todo el día de hoy en el Politécnico de Kenia. Aquí os dejo los primeros vistazos a los robots de las instituciones que participan en la competición.

Robot de la Universidad de Nairobi, Stephanie

Robot de la Universidad de Nairobi, Stephanie

Robot del Instituto de Formación Técnica de Nairobi

Robot del Instituto de Formación Técnica de Nairobi

Robot del Instituto de Formación Técnica de Nairobi

Robot del Instituto de Formación Técnica de Nairobi

Robot del Instituto de Formación Técnica de Kenia

Robot del Instituto de Formación Técnica de Kenia

Robot del Instituto de Tecnología de Machakos

Robot del Instituto de Tecnología de Machakos

Pondré algunos vídeos pronto…

Aquí obtendréis más información sobre el RoboCon.

Publicado por Obie en
http://www.afrigadget.com/2009/10/03/1027/

Fuelles de bolsas de cemento en Lamu

Estuve en Lamu en junio, y me topé con un taller de metalurgia medio oculto tras la hilera de edificios más cercanos al camino principal que une Lamu Town con Shela. Dentro trabajaban sin descanso dos herreros, Adam Marabu y Abdul Ahmed, en la fabricación de un ancla nueva. Sin embargo, lo que me llamó la atención fueron los fuelles: habían cogido viejas bolsas de cemento y las habían conectado a tubos de metal en el suelo, para avivar el fuego de los hornos improvisados.

Este es un pequeño vídeo con algunas secuencias de los herreros trabajando:

Fuelles de bolsas de cemento (AfriGadget) de WhiteAfrican en Vimeo.

Una de mis historias favoritas en AfriGadget es la de otro fuelle singular que encontré, esta vez en Nairobi, hecho con una bicicleta vieja. Estos dos ejemplos demuestran lo que se puede hacer con tan poco. Demuestran cómo se puede improvisar con lo que se tiene a mano para salvar un obstáculo.

Adam y Abdul hacen todo tipo de artículos, pero me dijeron que su producción principal son las anclas, grandes y pequeñas (2000-5000/= o 26-65 dólares) [entre 18 y 46 €], así como escoplos e instrumentos para descascarar cocos. Fabrican muchas de las piececitas metálicas de los dhow de la zona, y también hacen marcos para las puertas y ventanas de las casas del pueblo. La verdad es que pueden hacer cualquier cosa que necesites, como lo haría un metalúrgico experimentado de cualquier otra parte del mundo. Lo verdaderamente asombroso es con qué lo hacen.

Cement bag bellows and blacksmiths in Lamu Kenya

Herreros y fuelles hechos con bolsas de cemento en Lamu, Kenia

Publicado por Erik Hersman en
http://www.afrigadget.com/2009/09/01/cement-bag-bellows-in-lamu/

Lámparas de parafina y la industria informal del reciclaje

Franco Mithika trabaja en Gikomba, una zona industrial de la gran Nairobi. Su trabajo es fabricar lámparas de parafina con latas de metal y un hierro de soldar. Millones de keniatas utilizan estas lámparas, especialmente aquellos que no pueden permitirse tener electricidad en sus hogares.

Fabricando lámparas de parafina en Gikomba

Su fabricación cuesta unos 110 chelines keniatas, y se venden por unos 150 (1,9 dólares) [aprox. 1,4 €]. Se pueden comprar al por mayor, 1.550 chelines (20 dólares) [14 €] por 24 piezas. Se tarda un minuto en hacer una (los fabricantes más hábiles tardan incluso menos).

En Zoopy podéis acceder a un vídeo de la fabricación de una lámpara.

La industria no oficial del reciclaje

Lo más interesante es que éste es apenas un arañazo superficial en la industria del reciclaje, mucho mayor, que pulula bajo la superficie de la ciudad. Así es como funciona: los más jóvenes y los más pobres merodean por la ciudad recogiendo chatarra metálica. Esta chatarra es ofrecida a un comprador que la clasifica por tipos. Por último, gente como Franco la compra para crear sus artículos.

La chatarra recogida se vende por apenas unos chelines el kilo. Una vez clasificada, las latas que Franco compra se venden por 300 chelines (4 dólares) [2,7 €] el kilo.

Así que aquí hay puesto en marcha un sistema eficaz. Lo gestionan emprendedores que se las ingenian para que las cosas funcionen. Una consecuencia directa es que todo se usa, y se desecha menos material de lo que se haría habitualmente.

Recolectando y transportando la chatarra:

Industria informal del reciclaje

Lugar donde se clasifica la chatarra (en Kawangware):

Industria informal del reciclaje

Las latas para las lámparas de parafina:

Fabricando lámparas de parafina en Gikomba

Otros objetos de metal “clasificados”:

Industria informal del reciclaje

Publicado por Erik Hersman en
http://www.afrigadget.com/2008/12/10/paraffin-lamps-and-the-informal-recycling-industry/