Comunidad

Vídeo sobre el sistema de iluminación de Richard Turere

Apreciados lectores,

Richard Turere, el inventor de 13 años del que hablé aquí, ha sido seleccionado para una audición de TED. Para su presentación, Stefano Cassini y yo hemos preparado el siguiente vídeo.

Han sido muchos los que se han interesado por contactar con Richard. Yo soy su mentora, por favor, contactadme (Paula Kahumbu) en pkahumbu@gmail.com

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2012/05/27/richard-turere-lion-lights-video/

Las mujeres de Minyore

El periodista Ruud Elmendorp, afincado en Kenia, ha elaborado este reportaje sobre las mujeres de Minyore, que viven en un vertedero cerca de Nakuru (Kenia) y crean artesanía a partir de desechos plásticos:

“‘Vengo aquí cada mañana para recoger plástico de la basura’. Lucy Wambui tiene 50 años; con ayuda de un palo, escarba en la basura del Vertedero Gioto, en Nakuru (Kenia central). Son las primeras horas de la mañana y el hedor de la basura es ya insoportable. Lucy permanece aquí con otras 30 mujeres que conforman el Grupo de las Mujeres de Minyore. Este grupo se mantiene vendiendo obras de arte elaboradas con desechos. ‘Vivir aquí no es saludable, pero no tenemos otro sitio a donde ir'”.

En kikuyu, el idioma local, ‘Gioto’ significa basura. El vertedero está situado a una milla de distancia del pueblo industrial de Nakuru, la cuarta ciudad en importancia de Kenia. Los ecos de la niebla matinal y el humo de las hogueras se mezclan sobre la basura que resiste a los pies de las Menengai Hills. Las mujeres de Minyore vadean los desperdicios, buscando bolsas de polietileno y lastas de refresco. Su nombre procede de la palabra kikuyu para “bolsa de plástico”. La mayoría de las mujeres terminan aquí, después de que sus maridos las hayan dejado por las drogas o el alcohol, o hayan muerto a causa del sida.

Las señoras recogen bolsas de plástico para hacer cestas y otros objetos artesanales que ponen a la venta. Lucy Wambui se encuentra entre ellas, sosteniendo una docena de bolsas. Azules, negras o estampadas en los colores baratos de un supermercado local. ‘No nos gusta trabajar aquí’, dice. ‘Pero no tenemos estudios ni trabajo. Por eso venimos’.

 ‘Cuando llegué, me puse a pensar qué trabajo podría hacer’, dice. ‘Así que me uní a las mujeres que tejían cestas y hacían abalorios a partir del plástico’.

En el exterior de la casa, un grupo de mujeres se sienta en lo alto de la colina para tejer. Lucy coge algunas tiras de plástico y las une. ‘Estas cestas son muy populares’, dice mientras sigue tejiendo. ‘Las madres las utilizan para ir al mercado o, los domingos, para llevar la biblia a la iglesia. No hay lugar al que no puedas llevarlas’.  Fabrican productos variados, como cestas, monederos, bolsos de mujer y brazaletes. Los ofrecen en el vertedero durante ciertos días a la semana. ‘Lo mejor es vender a los turistas, porque puedes conseguir más ganancias’, admite Lucy. Muestra una tienda improvisada cerca de su casa. Un grupo de turistas con unas piernas blancas que sobresalen sin vergüenza de sus pantalones cortos, están admirando los productos. La mayoría de ellos son enviados por iglesias y agencias de turismo. ‘Vienen cada miércoles y eso es bueno para nosotras’, dice.  Si tiene suerte, puede conseguir 20 euros al día. ‘Cuando no hay turistas, puede ser mucho menos’.

(sigue leyendo…)

Este grupo de mujeres autosuficientes puede ser uno más de los muchos que hay ahí fuera, luchando por sobrevivir y ganar dinero con los residuos urbanos. Y mientras las diferentes fracciones de residuos sugieren la introducción de un sistema de pirólisis o algún otro concepto para el manejo de estos residuos, es más que notable cómo estas mujeres han conseguido crear un negocio donde otros sólo ven basura. “Basura = comida”? Sí.

Publicado por JKE en
http://www.afrigadget.com/2012/05/20/the-women-of-minyore/

¡Comienza la Maker Faire Africa 2010!

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Ha arrancado en Nairobi, Kenia, la Maker Faire Africa 2010 [Exposición de Creadores de África 2010]. Se trata de la segunda edición de un evento que queremos convertir en anual, un evento que quiere poner bajo los focos a inventores, innovadores y artistas que estén desarrollando ideas interesantes y prácticas, la mayor parte de los cuales forman parte del sector informal de África.

Este año, además de contar con la presencia de creadores jua kali kenianos, tenemos participantes de Uganda, Ruanda, Ghana, Malaui, Nigeria y Sudáfrica. Está siendo un gran éxito, continuando la tradición que inició Ghana el año pasado.

Estamos viendo los resultados palpables de ideas increíbles. Os presentamos un par de ellas:

Una bicicleta adaptada, con un accesorio que te permite cargar la batería de tu teléfono móvil a través de la dinamo:

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Un robot de cocina para cocinar gachas de avena, fabricado por un inventor de Malaui:

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Gafas artísticas, creadas con materiales locales:

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Más imágenes en el grupo de Flickr Maker Faire Africa

Publicado por Erik Hersman en
http://www.afrigadget.com/2010/08/27/maker-faire-africa-2010-begins/

Resolviendo los problemas del biodigestor

Pensabais que debido a la gran cantidad de estiércol de vaca disponible en las zonas rurales de África, el biogás sería un gran éxito, ¿verdad? Pues bien, en realidad es relativamente desconocido. Los principales motivos son los materiales, los costes y la complicada tecnología. La gente de estas zonas utiliza carbón o madera en sus necesidades domésticas. Recoger leña no sólo es un trabajo duro y sucio, sino también insalubre y dañino para el medio ambiente. Pero como es gratis…

Creemos que el biogás a partir de estiércol de vaca encierra grandes perspectivas para las zonas rurales y urbanas como una fuente de energía barata que puede utilizarse, no sólo a nivel doméstico sino también industrial, en cualquier lugar de Kenia… por ejemplo para pasteurizar leche, hacer yogur, hacer funcionar neveras, generadores y molinos de maíz para moler grano, cocinar, hornear, calentar agua, hacer funcionar toda clase de máquinas… y reducir nuestra huella de carbono.

Hace poco me convertí en el último conejillo de indias de los experimentos de Dominic Wanjihia… y ha sido una experiencia de lo más provechosa.

Problema nº 1. El sistema debe ser barato y móvil, para comunidades que no son poseen tierras o se trasladan de forma periódica (nómadas).

Flexi-bolsa Simply Logic para biogás: pequeña, barata y realizada con piezas que puedes encontrar en cualquier ferretería

Sistema de biogás en una motocicleta en Kenia

Puede que necesites un Dominic para montarla

Puede ser un trabajo sucio... pero que eso no te desanime

Tan sólo 2 semanas después, la bolsa se veía así:

Sólo 2 semanas después, la bolsa estaba hinchada por el metano: precioso biogás

Un gran truco festivo: la combustión del gas maravilla

Problema nº 2. La presión no es suficiente para encender una cocina. Nada funciona como lo habías planeado inicialmente, por eso es de mucha utilidad tener cerca a un manitas como Dominic para modificar, adaptar y repensar el sistema sobre la marcha.

Para crear presión, Dominic utilizó dos tanques e hizo algunas conexiones juakali con varios tubos. Los tanques estaban colocados el uno sobre el otro. El tanque inferior estaba lleno de agua. Con varios tubos largos y cortos se comunicaron las tapaderas y los tanques, estos últimos a través de algunos agujeros hechos para la ocasión… en realidad se trata de aplicar principios físicos simples…

Se necesitan algunas herramientas; todas ellas disponibles en Tusky's o en Nakumatt

A continuación, utilizando una bomba (la próxima vez usaremos una bomba de bicicleta adaptada) pudo mover el gas desde la flexi-bolsa al tanque inferior, y desplazar el agua al tanque superior. Esta agua origina suficiente presión para encender la cocina… o esa es la teoría… he aquí lo que sucedió.

Un curioso conductor boda boda (bicitaxi) llamado Víctor ayudó de forma voluntaria… Rhoda miraba con asombro.

Víctor bombeaba mientras otros montaban la cocina

“Houston, tenemos un problema”… De acuerdo, los accidentes pasan… la presión hizo saltar el tubo y Víctor quedó empapado… sólo de agua. El tanque superior se llena de agua a medida que se bombea el biogás al tanque inferior, y luego este agua vuelve al tanque inferior a medida que el gas se va consumiendo al ser utilizado.

Por supuesto que todo este trabajo no fue en vano: teníamos que prepararnos una taza de té

En 15 minutos, el agua ya estaba hirviendo

Estábamos muy orgullosos de que el sistema hubiera funcionado tan bien, y brindábamos por ello. Una taza de té bien merecida

Calculamos que se gastó entre 1/4 y 1/2 del gas del tanque azul para hervir la tetera. Eso es aproximadamente una octava parte de 1 m3. Toda la flexi-bolsa contiene alrededor de 5 m3… lo que significa que tenemos unas 10 horas de gas… y se está produciendo continuamente (tuvimos alguna pérdida mientras hacíamos pruebas para conseguir que el sistema funcionara).

Bueno, parecía que todo iba bien cuando… pssssssttttt

Houston, tenemos otro problema… ¡tuvimos una pérdida!

Nada serio, pero estábamos perdiendo algún gas por una de las tapaderas (habíamos hecho algunos agujeros en ellas para meter los tubos)… Tenemos que arreglarlo antes de mejorar la presión de ese tanque.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/06/09/solving-the-flexible-biogas-digester-problems/

Juguetes en la barriada de chabolas de Mathare Valley

Entre la miseria de una de las barriadas de chabolas más deprimentes de Kenia, encontramos una sorprendente cantidad de diversión y colores llamativos.

¡Njuguna fabrica estos juguetes porque le encanta! Sus clientes son habitantes de la barriada, pero también los vende bien fuera de ese mercado.

Me cautivó especialmente esta motocicleta de chatarra, pero costaba 2.500 Ksh [24 €], que bien pudiera ser un precio especial para visitantes como yo… ¡pero no podía permitírmela!

Un kart hecho con chatarra. ¡Los niños estaban en las nubes!

Njuguna también fabrica preciosos micro-juguetes para un mercado especializado. Los había vendido, pero tenía fotos.

Lo habéis adivinado: ¡el cliente es Safaricom!

Entre todos los juguetes, había unos artefactos que Njuguna había construido sin razón aparente: un par de molinos autónomos que giraban rápidamente en unas calles estrechas que canalizan el viento. Se alzan como monumentos artísticos, pero Njuguna me contó que los construyó con piezas de coche inservibles y estaba esperando a tener una idea sobre en qué emplearlos. Lo llamó su experimento de investigación… en algún otro lugar se alza otro de sus inventos, una bomba de agua… (¿debería haber sugerido algo?).

Niños jugando junto a una alcantarilla abierta

Visitar Kibera fue perturbador en muchos sentidos.

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… y al mismo tiempo también fue profundamente estimulante e inspirador… una agradable sorpresa. Si alguna vez tenéis oportunidad, visitadlo y localizad el refugio de Njuguna en las estrechas callejuelas. Puede que estos brillantes innovadores y artistas vivan en lo que parece el peor infierno en la tierra, pero de alguna manera se tiene la sensación de que lo han elegido así.

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/04/19/boys-toys-in-mathare-valley-slum-nairobi/

Los sueños pueden hacerse realidad: la milagrosa historia de Jane

Si tu sueño fuera convertirte en médico y acabaras sin ninguna formación y viviendo en un barrio de chabolas, ¿tirarías la toalla? Algunos de nosotros lo haríamos, pero no Jane Ngoiri. Jane soñaba con convertirse en cirujano, pero era demasiado pobre para permitirse terminar el colegio o ir al instituto. Sin embargo, hoy Jane es una reina mitumba del barrio de chabolas de Mathare Valley. Mitumba es la actividad económica en la que se vende ropa de segunda mano que llega a Kenia desde regiones europeas y americanas de forma masiva.

Comercio mitumba en Mathare Valley

Originalmente, el término “mitumba” se refería a la ropa usada, pero hoy en día incluye de todo, ropa, zapatos, bolsos e incluso utensilios de cocina. Han surgido enormes mercados en Nairobi, donde los comerciantes seleccionan y compran objetos que llegan en primer lugar y los venden en tenderetes callejeros. Es fácil suponer que la actividad mitumba genera cientos de empleos para el sector juakali, pero todo el mundo se dedica a ello y la competencia es intensa, por lo que los precios y los beneficios son bajos. Jane en cambio ha localizado un nicho único. A diferencia de la mayoría de los operarios mitumba, que simplemente se dedican a vender ropa de segunda mano, Jane proporciona un valor añadido apartando la ropa y reconvirtiéndola en el tipo de vestuario que los kenianos buscan para sus hijos, especialmente para las niñas.

Su especialidad son los vestidos de niña con volantes y encajes para ocasiones especiales, y ropa de domingo. No encontraréis nada parecido en el mercado mitumba (los niños occidentales no llevan este tipo de ropa). Jane compra vestidos de novia usados por 500 Ksh [4,74 €] y de cada uno de ellos es capaz de sacar tres vestidos de niña y venderlos por 1.500 Ksh cada uno [14,22 €].

Le lleva sólo 45 minutos coser un vestido y puede vender alrededor de 40 al mes, obteniendo un sustancioso beneficio que le ha permitido escapar de la pobreza.

Puede que Jane no sea como el protagonista de Slumb Dog Millionaire, pero su historia de cómo salió de la vida de las chabolas es humillante [sic]. Fui a verla a su casa (es propietaria de una casa naranja y verde gracias a un programa de desarrollo de viviendas de protección oficial a las afueras de la ciudad). Tiene agua corriente, sala de estar, una gran cocina con cocina de gas, un baño dentro de casa y luz natural.

Visité su primera casa en el barrio de chabolas. Es duro imaginar cómo puede vivir cualquier persona en una habitación de menos de 2×2 metros con sólo una cama. El suelo de arcilla estaba cubierto con una estera de plástico, pero el agua se filtraba a través del suelo encharcado.

Quizás por fuera era desagradable, pero dentro la habitación de acero corrugado era muy confortable y estaba cuidadosamente arreglada. En la cama se sentaba la nueva inquilina, una mujer de 34 años llamada Catherine con sus dos hijas, Cynthia (17) y Samantha (3). Su hijo de 12 años había salido. A la derecha estaba la habitación de otra persona, y a la izquierda un antro de changaa (changaa es un brebaje alcohólico que se destila ilegalmente). Detrás de ella había tres habitaciones más.

La habitación medía menos de 2×2 metros. ¡Una celda! Todo estaba rezumante y lodoso, pero el olor infame a aguas residuales y verduras podridas y las feas construcciones no eran tan agresivas como el ruido. Parecía como si todo el mundo en Mathare estuviera compitiendo por hacer el mayor ruido posible, todas las habitaciones tenían una radio encendida a todo volumen, y los antros donde se bebía changaa casi superaba en número a las habitaciones destinadas a viviendas. Los borrachos (todos hombres) invadían la calle, molestándonos cada pocos minutos, pero la gente simplemente los ignoraba mientras trastabillaban colina abajo. Los niños, algunos sin zapatos, corrían de acá para allá y jugaban en el barro, junto a las alcantarillas abiertas y abriéndose paso entre la basura. Al ver de dónde venía Jane, entendí por qué no puede parar de sonreír.

Sus tres hijos ya no están rodeados de basura, ruido, locales de changaa y borrachos. Juegan fuera sin peligro, tienen higiene y confort, y van a una escuela cercana a su casa. La familia come bien, ya que cultiva sus propias verduras en un huerto. Y Jane ya no es una más de los millones de habitantes de chabolas de Mathare, en Kaputei, sino un respetado miembro de una comunidad en crecimiento.

La vida de Jane no es tacaña en milagros. Como todo el mundo en Mathare, vivía en una chabola porque no tenía otra opción. Cuando su marido tomó una segunda esposa, muchos años atrás, Jane le dejó y se dirigió a la ciudad, cargando cuatro niños, incluido un bebé. Creyó que podría conseguir un trabajo, pero al igual que la mayor parte de las mujeres analfabetas, su única forma de sobrevivir en una de las barriadas de chabolas más hostiles de Nairobi era con su cuerpo. Así sobrevivió durante muchos años, haciendo lo que ella llama un “trabajo sucio”, viviendo precariamente en la sucia, ruidosa, congestionada miseria de Mathare Valley, con todos sus hijos hacinados en una habitación.

Jane es el rostro visible del éxito de los microcréditos: la sacaron de la pobreza y dice que han salvado su vida. Obtuvo formación y un crédito de Jamiibora, uno de los mayores bancos de microcréditos de Kenia. Tras pagar el primero pidió otro, y después un tercero. Esto hizo que la eligieran para participar en un plan de viviendas de protección oficial, pero primero tuvo que conseguir el 10% del valor de su casa, 35.000 Ksh [332,5 €]. Con sus primeros créditos había comprado una máquina de coser manual, con la que hizo vestidos y bisutería de cuentas para un mercado internacional. Parece fácil, pero dice que fue muy duro conseguir el dinero. Hubo muchos obstáculos en el camino, y muchas veces estuvo a punto de abandonar su sueño. Quizás lo más duro fue la crisis electoral que golpeó a principios de 2008, cuando los saqueadores asaltaron los barrios de chabolas y se llevaron todo lo que tenía. Sin la máquina de coser, perdió su medio para ganarse la vida.

Así que Jamiibora le hizo un préstamo de emergencia que la ayudó a ponerse de nuevo en pie. Sentada en su casa de dos habitaciones en Kaputei, Jane está radiante, es difícil no creer su historia. Pero hay más. No me hubiera dejado marchar sin contarme toda la historia. Al dejar atrás su anterior vida, Jane decidió hacerse la prueba del VIH. El positivo no fue una sorpresa. Tenía buena salud y volvió a pedirle ayuda a Dios… necesita vivir lo suficiente para pagar su crédito a 20 años. Prometió ayudar a otras mujeres de las chabolas dándoles lecciones gratis de costura, después de todo ella tampoco pagó nunca por sus clases. Jane ha sido maestra de tres mujeres, incluyendo a Catherine.

¿Os ha inspirado? Una pregunta, ¿adivináis por qué pintó Jane su casa de naranja y verde?

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/04/06/dreams-can-come-true-janes-miraculous-mitumba-story/

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Bicicletas adaptadas en Kenia: ¡100% Afrigadget!

Mi buen amigo Jagi Gakunju, que dirige el club keniano de ciclistas ecológicos Uvumbuzi club, me ha hablado de este proyecto que me llamó inmediatamente la atención. Es una colaboración con africanos y una organización holandesa.

Podéis descubrir más sobre Cycling Blue en Kisumu en su blog Cycling Blue

Bicicletas adaptadas Kenia

El taller Cycling Blue de Kenia ofrece cursos, microcréditos para bicicletas (adaptadas) y creación de empleo, y su objetivo es reducir la pobreza. En el taller se adaptan bicicletas creando bici-carros (como las bici-ambulancias) que se ponen a la venta. ¿Quién las compra? Recolectores de basura, emprendedores locales que quieren una bicicleta (modificada) para generar beneficios, como el refrigerador portátil Coop, bicicletas con un transportín para transportar coles.

Esto es en lo que están trabajando en estos momentos en Kisumu.

bicycletas, afrigadget

"Una bicicleta multifuncional con un gran transportín delantero (hasta 80 l.), diseñada para pequeños emprendedores"

La idea de modificar y adaptar las bicicletas para usos locales es 100% afrigadget.

Echad un vistazo a la brillante web Cycling out of poverty (Pedaleando para salir de la pobreza) para encontrar más fotos y vídeos. Para más información, contactad con Luuk Eickmans

Cycling out of poverty
info@cyclingoutofpoverty.com
http://www.cyclingoutofpoverty.com
0031-(0)615895529
SNS-Bank 90.61.46.356

Si vosotros o vuestras familias queréis pasar un gran fin de semana de pedaleo, acudid al club ciclista Uvumbuzi

Publicado por Paula Kahumbu en
http://www.afrigadget.com/2010/03/12/modified-bicycles-in-kenya-100-afrigadget/